La carretera no defrauda nuestras expectativas, los paisajes que podemos observar son increíbles. Eso si no me pareció una carretera con especial dificultad. Quien haya pasado por el Trollstigen (o por cualquier carretera de montaña más o menos complicada) coincidirá conmigo. Casualmente y después de 10 días de sol intenso en Rumania hoy ha salido nublado. Al llegar a la cima (cota 2000) hay un frío y niebla intensos. Es imposible divisar el lago Balea. Aprovechamos para parar y comer algo en alguno de los múltiples puestos que hay en la cima.
Nada más atravesar el túnel que hay justo en la salida del lago Balea nos recibe de nuevo el buen tiempo. El camino de aquí a Curtea se vuelve transformar en un festival paisajístico, que merece paradas en lugares como el lago Vidraru o las ruinas del castillo de Vlad Tepes (el auténtico).
