Ultimo día de viaje y nuestras fuerzas flaquean. Por eso decidimos pasar un día tranquilo en Curtea en vez de ir a visitar Bucarest del que nadie nos ha hablado bien. Visitamos el monasterio con sus peculiares retorcidas y las ruinas de la ciudad antigua (no muy interesantes).
Comemos en Crama Barasabilor, una terraza muy agradable pero con un personal no demasiado simpático. Por la tarde ponemos rumbo a nuestra etapa final, Otopeni, disfrutamos de la probablemente única autovía del país.
