Partimos otra vez en dirección Bran para completar la excursión del día anterior. La carretera de Brassov a Bran es realmente horrorosa, cuarteada y llena de baches.
Rasnov es un antiguo poblado fortaleza, de los que veremos varios en Rumanía. Aparcamos jusgo enfrente del parking de turistas, en un descampado (el parking es de pago). Para subir hay una pequeña cuesta o bien un trenecito turístico. No es imprescindible cogerlo, pero yendo con niños se y lo agradecen.
La entrada a la fortaleza cuesta 6 lei, y casi se podría obviar por su estado ruinoso. Aun así, las vistas, y el conjunto de la fortaleza, merecen la pena.
Después de Rasnov vamos a Moeiciu de Sus, un enclave privilegiado. Junto al rio Moeiciu se situa un desfiladero completamente verde y bastante virgen. Comemos en uno de los pocos sitios que hay en la zona por unos 18€. Mi opinión sobre los rumanos empieza a cambiar, unos lugareños se acercan a invitarme al licor de ciruelas autóctono.
De regreso intentamos visitar el parque natural de Piatra Craiului, pero no lo encontramos, así que decidimos volver a Brassov a terminar el día.
